miércoles, 10 de diciembre de 2008

El amor que tú me enseñaste me lleno de tristeza y llanto,
Mientras que para ti era excitación y pasión,
Mi cuerpo flagelado me inunda de dolor,
Me absorbe en un pozo sin fondo;
Y para ti es vida y felicidad,
Mis senos enrojecidos,
Eran dos copas de vino servidas a tu salud,
Y tus ojos llenos de perversión llenaban los míos de piedad y compasión,
Ese amor que tú me mostraste,
Sacrifico mi corazón.