viernes, 17 de julio de 2009

La herida dejo ver
un manantial de vida,
tu sonrisa inspiro
una rutina,
tu cuerpo desnudo
hizo venir a los demonios
llenos de excitación y enojo,
y tus pechos apuntaron a la luna
y tu cintura era una dulzura,
la noche abrió la puerta a la tortura
y mi silencio a la locura,
mi lujuria era incontrolable
y tú llanto perdurable,
la violenta escena
era inolvidable;
tu delgada figura se fue apagando
pero las velas ardieron por el acto,
cuando termino el hechizo
tu cuerpo estaba sin vida
porque ahora yo la poseía.

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