Otra vez estoy aquí,
Viendo cómo llega y ordena su café,
Veo su vestimenta,
Adoro ver su escote,
Nunca pasa de dos botones abiertos,
No importa, me excita;
Imagino cómo puede ser aquello que no está a mi alcance,
La sangre me hierve, me hace explotar,
Su sensualidad inspira mis más bajos pensamientos,
Juegas conmigo y lo sabes,
Cada vez que tomas esa mesa frente a la mía,
Cuando me sonríes delicadamente,
Cuando cruzas la pierna
Y te dispones a contemplar el periódico;
Yo no puedo hacer nada ante eso,
Juro solemnemente no renunciar
A mi lujuria, a los demonios
Que me acompañan, a lo que pienso y siento,
Tú eres mi pecado
Y yo el mártir que lucha por no besarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario